Una planta con dos nombres
La achira pertenece a la familia Cannaceae. En la literatura botánica aparece como Canna indica L., nombre publicado por Linneo en 1753, y como Canna edulis Ker Gawl., descrito por John Bellenden Ker Gawler en 1824. La investigación colombiana que sirve de fuente para este artículo trata ambas denominaciones como sinónimos.
Origen y recorrido por América
Su historia está unida a la cordillera de los Andes. La especie es considerada originaria de la región andina y su domesticación probablemente ocurrió en el territorio comprendido entre Colombia y Ecuador. Desde allí se dispersó con rapidez por una franja amplia de América, desde México hasta el norte de Chile.
La palabra “achira” también conserva esa raíz cultural: se le atribuye origen quechua. Mucho antes de convertirse en un ingrediente comercial, la planta ya formaba parte del conocimiento agrícola y alimentario de los pueblos andinos.
Un almidón de larga trayectoria
Hay referencias a su cultivo para producir almidón desde aproximadamente 1200 a. C. y a su uso alimentario entre los incas. El almidón no se obtiene de la flor ni de las hojas, sino del rizoma, el tallo subterráneo donde la planta almacena sus reservas.
En Colombia, la extracción del almidón de achira se ha desarrollado tradicionalmente en contextos de agroindustria rural. De allí pasa a preparaciones reconocidas como bizcochos, pan de sagú, colaciones y coladas: productos que conectan el cultivo, la transformación y la cocina regional.
Esta primera entrega se concentra en el origen y la historia de la achira. Más adelante recorreremos su cultivo y el proceso que transforma el rizoma en almidón.
Fuente: investigación de Corpoica sobre la colección colombiana de achira ↗